La de la Champions.

A un costado de la mesa donde escribo éstas líneas se lleva a cabo una reunión.

4 personas frente a una chica, quien minutos antes me había solicitado la silla que sobraba de mi pequeña mesa. “¡Buenos Días! Disculpen la demora ¿Familia Jauregui?” dijo de manera apresurada. “Ramírez” respondió una señora de aspecto serio. “Jauregui Ramírez. Él es Jáuregui y yo Ramírez.” puntualizó la más joven del cuarteto.

“Muchas Gracias. Bueno, aquí tengo éstos catálogos del trabajo que hacemos” La muy apresurada chica saca 4 carpetas con forros de cuero, muy similares a los menús de un restaurante. “Tenemos 6 años de experiencia en la Ciudad. Tenemos repertorios para la ceremonia y la fiesta….”

“Nos vamos a casar en San Miguel de Allende…” -Interrumpió la señorita-“… “y queremos que el Salve sea cantado”. La entrevistada, quien ya había recuperado el aire, responde en un tono tranquila “Todo depende del padre que oficie la misa”

Fue a partir de ése momento que mi atención se enfocó en éste peculiar encuentro.

Hasta ése momento no sabía de las vicisitudes que conlleva una boda religiosa. Pensaba que constaba de un vestido blanco, pajes, flores, un novio esperando en el altar, la novia que descubre el velo al momento del beso y un sermón.

Hay más cosas que considerar. Y tal parece que la música es parte esencial de ello.

Por el intercambio de diálogos no sabía de la existencia de misas panamericanas, estilos de canto durante la ceremonia, mariachis que puedan prestar el servicio de música litúrgica, verificar el estado del órgano de la Iglesia, los tiempos litúrgicos, ni que un soprano es la mejor opción para cantar el salve, siempre y cuando el padre lo permita.

La señora de aspecto serio era la madre de la joven, la futura novia. Ambas con muchas inquietudes respecto al servicio. El novio, muy sonriente, solo se limitó a hojear la carpeta, preguntó por el costo del servicio, asentía a las observaciones que le hacía la novia y al final firmó el contrato.

“Para su evento en el jardín podemos incluir un oboe y un órgano. Tenemos éstas piezas – señalando un listado dentro de la carpeta- y ésta de Farinelli le queda perfecta a la soprano”

Fue en ése momento cuando el señor que acompañaba al novio -el señor Jauregui me supongo- hablo por primera vez en todo el encuentro: “¿Y tienen la de la Champions?”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s