Cómo fue

– ¿En qué momento te enamoraste de mí?
– No lo sé. Solo sé que un día te miraba diferente.

Han pasado muchos años desde que nos dimos nuestro primer beso, y lo recuerdo con la misma calidez con la que nos abrazamos sin decirnos nada. 

¿Cómo fue? No encuentro explicación. 

Tú, un ermitaño chico de grandes ojos cafés, cabello castaño y boca dibujada. Te sabías guapo, y eso pareciera darte el derecho a mirar con desdén. Perfeccionista. Siempre en un rincón, apartado del resto. Escuchabas atentamente sin emitir palabra alguna.

Yo, una enérgica chica de cabello desordenado, alegre, arrebatada, ruidosa y un poco acomplejada. Muy enamoradiza y con anhelos por conocer el mundo. Hablando despreocupadamente la mayor parte del tiempo.

Nos conocimos siendo universitarios en el Taller de Teatro. Formábamos parte de un grupo de jóvenes quiénes entre clases, veían éste espacio como un pretexto ideal para expresarse y salir de la rutina. Compartíamos ésa pasión. El tiempo trascurría entre textos de Machado, Unamuno, Mendoza, Sabido. Nos sentábamos en círculo, acostándonos en el suelo empolvado para compartir ideas. Tú, preferías buscar un lugar menos sucio y cuidar tu postura. Alentada por el resto me mofaba de tus modos, y veía con gracia el inútil esfuerzo de las chicas por llamar tu atención.

No me explicaba qué te veían. Para mí eras un chico engreído. Nada que ver con los chicos que me pretendían, esos que acudían a las funciones para verme. No muchos como tus admiradoras, pero los suficientes para dejar en claro que tenía ése je ne sais qoui.

¡Nos odiábamos! O quizá es lo que yo pensaba.

Pequeños gestos delataban que mi percepción era errónea. Las anécdotas de un par de compañeros, tus manos tibias al ayudarme, la sonrisa de complicidad sobre el escenario, o la preocupación por saber si me encontraba bien durante una situación difícil. Y yo, prefería hacerme la loca antes que comportarme de manera tonta como todas las demás que añoraban ser algo de ti.

¿Y en qué momento te enamoraste de mí? Muchos años después me surgió ésta pregunta, y tu respuesta fue: No lo sé.

Hoy, muy lejos de aquéllos jóvenes que fuimos, sólo puedo decir que aquél beso espontáneo fue el inicio de algo bello y complejo a la vez. 

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